jueves, 26 de septiembre de 2013

El Ángel de mi llanta ponchada en Viaducto

En esta primera entrada quiero contarles mi experiencia del día 26 de Septiembre de 2013.

Una introducción breve a este día fue que el 25 de Septiembre, hubo una marcha en Reforma y cerraron el centro por un evento del Presidente Enrique Peña Nieto, esto significa mitad de las vías cerradas y el desquicio de la ciudad de México más de lo normal.

Así que ya sabrán en que mood pone esto a uno que le toca estas cosas. Además de que en esa mañana me toco un tráfico mortal, por lo cual no llegue al evento sino 1 hora y media tarde ya que a nuestros policías se les ocurre cerrar las calles así como así por lo que las personas que se bajaron de sus coches a reclamarles a los policías. No me tomen a mal normalmente considero que las personas que reclamen en estas situaciones, es un acto que apoyo; sin embargo hoy era un día en el cual tenía prisa y en verdad me enojo quedarme parada tanto tiempo.  En fin llegue a el evento en Reforma y luego pasé al centro a arreglar unas cosas. Cabe decir que hasta pague porque pulieran mi coche, cosa que normalmente no hago. Todo iba bien al parecer excepto que no había comido, ya que después de mi estrés de la mañana tenía el estomago en estado ácido por lo que no comí nada.

Para salir del centro e irme a mi casa decidí usar el Google Maps y  todo iba bien hasta que entre a un túnel poco iluminado con bumpers de piedra pintados de amarillo a los cuales les pegue al pasar por el túnel. Sentí mi carro raro pero pensé que sólo me había subido a ellos, y que fuera del espanto y rayones nada más había pasado. Seguí manejando aunque seguía sintiendo raro el coche, sin embargo al llegar a Viaducto todos me hacían señas sobre mi llanta por lo que me salí a la lateral. Para entonces mi celular se había descargado y ni cómo comunicarme, pensé en parar a un taxi ya que aunque ya había estado en esa situación nunca había cambiado una llanta. Ninguno se paraba seguía haciendo señas cada vez que pasaba un taxi, mientras sacaba el gato, la llave, el cubo de seguridad y la llanta de refacción. 

De repente por detrás me sale un chavo bastante agradable y se ofrece a ayudarme, la verdad lo vi como un ángel ya que estaba chispeando. Me comenzó a ayudar mientras me explicaba cómo cambiar la llanta y me preguntaba sobre mí. La verdad no podía creer mi suerte y estaba en shock, por lo cual no platicaba mucho. Hasta que regrese en mí y empece a hacerle preguntas sobre él también. Este ángel me dijo que había tenido un accidente por lo cual me pediría que le ayudará agachándome ya que a él le dolía la espalda y no podía agacharse más . Hizo toda la maniobra mientras lo veía y en cuanto pude yo metí mi llanta no ponchada sino perforada en la cajuela de mi coche. Termino de ayudarme este abogado ex-estudiante de la Ibero que trabaja en el aeropuerto, al cual seguía viendo como un ángel y nos despedimos. En ese momento me di cuenta que nunca le pregunte su nombre, mínimo le hubiera dado un abrazo o averiguado más de él para poder agradecerle con un detalle. 

Ojalá me lo vuelva a topar, por que en esta ciudad es difícil encontrarse a un caballero y/o ángel que ayude a una damisela en problemas.

  
Creo que esta es la única forma de darle las gracias.